DOS OREJAS PARA PONCE, EN LA TARDE QUE TOREÓ PARA LOS DAMNIFICADOS DEL TERREMOTO DE MÉXICO

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DOS OREJAS PARA PONCE, EN LA TARDE QUE TOREÓ PARA LOS DAMNIFICADOS DEL TERREMOTO DE MÉXICO

Una fuerte ovación condensó el agradecimiento de los más de 25.000 espectadores que acudieron a la cita, el maestro de Chiva correspondió agradecido.

El segundo de la tarde, primero de la lidia a pie, saltó el callejón y quedó atrapado en el burladero de picadores. Tras varios minutos de incertidumbre se logró sacar al de Barralva, que fue recibido por Enrique Ponce con cadenciosas verónicas y chicuelinas muy toreras. Pero acusó el animal el incidente, que mermó sus condiciones físicas. Ni la suavidad técnica de Ponce logró hilvanar una faena ante un animal muy mermado de fuerzas.

Las ganas, la ambición y la raza de figura de Enrique Ponce brotaron frente al quinto, un toro falta de raza, sin entrega y que llevó la cara alta. Ponce se inventó una faena variada y llena de detalles.

Ante la insistencia del público, Enrique Ponce regaló el sobrero, un astado de pelaje sardo de Teófilo Gómez con una embestida noble. Ponce puso la técnica al servicio del arte, supo tirar muy bien del toro, darle su sitio y tiempo, lo llevó muy templado y sin tirones. Y surgió el toreo entregado, de gran naturalidad, expresión y belleza. Hubo cambios de mano que resultaron antológicos. Las poncinas finales pusieron al público en pie, entre gritos de ¡torero, torero! Se entregó México al arte y la magia del valenciano. Mató de estocada algo caída. Dos orejas con leve petición de rabo, y arrastre lento para el toro.

Joselito Adame quiso compensar con raza la discreta actuación que firmó en el mano a mano con El Juli hace unas semanas. Se fue a porta gayola en su primer turno. Adame toreó con verticalidad y templanza en los primeros pasajes, antes de acortar distancias y, en terrenos de cercanías, sacar provecho con valentía del toro de Teófilo Gómez que fue a menos. Entró a matar con un sombrero charro, que generó una división de opiniones que pudo diluir la posible oreja.

El sexto cogió a Joselito Adame en banderillas, el hidrocálido cayó en la cara y el toro de Barralva hizo por él con fiereza. La fuere voltereta no pasó a mayores por fortuna. Meritorio su esfuerzo de Adame con otro toro sin seriedad que no le permitió dar todo lo que quiso.

El Payo había pasado de puntillas en su primer turno pero firmó una importante faena al séptimo de la tarde, un toro excelente de Teófilo Gómez. Ya de salida, Octavio García meció el capote con mucho compás y cadencia a la verónica. Bonitas las medias para abrochar, de imborrable trazo. Manejó la muleta con suavida, acompañando la embestida con elegancia y naturalidad. Faena de muy buena expresión y que conectó con el público. Paseó una oreja.

La afición sacó a hombros a su ídolo consentido entre gritos de admiración y agradecimiento. Enrique Ponce lo ha vuelto a hacer.

 

 

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