CÓMO ACARICIAR AL CABALLO

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CÓMO ACARICIAR AL CABALLO

Tenemos que dejar que el caballo huela la palma de la mano antes de acercarla, el caballo nos identifica mediante el olor, pasaremos a acariciar el cuello, ya que es la zona que más le gusta, la espalda, flaco y muslo son donde más respuestas amables se obtienen.

El modo es el siguiente; se ejerce cierta presión sobre su piel, y empezaremos desde el centro de su frente, donde están los remolinos. Desde allí y siempre en la dirección que nace el pelo lo iremos acariciando por toda su cabeza, desde la frente a cada lado de los ojos, pasando luego a las quijadas y bajando hasta el hocico, para llegar más tarde a las orejas.

Estudios científicos demuestran que los caballos acariciados circularmente y de manera suave confiaban más, obedecían mejor a sus cuidadores y jinetes y se relajaban y disfrutaban más de las caricias, a diferencia de los que acariciaban con palmadas. Y es que tenemos la creencia de que las palmadas les gustan a los caballos, pero no es así.

El mejor modo de transmitirle al caballo que puede confiar en nosotros de verdad es mediante las caricias, nunca hay que escatimar en ellas, sobre todo cuando es el momento adecuado.

1. CUELLO

Metiendo los dedos arqueados por un lado de la crin y recorriendo la línea superior del cuello con movimientos vigorosos, masajeando y rascando. Lo mejor es empezar en el centro del cuello y continuar hacia las orejas o hacia la cruz.

2. CABEZA

Deslizar las puntas de los dedos describiendo un círculo y cuarto sobre la frente, la nariz y los carrillos de tu caballo. Este masaje relaja y por eso es de gran ayuda para caballos nerviosos o estresados. En ese caso hay que realizar los movimientos circulares más lentamente: puedes emplear aproximadamente tres segundos por cada círculo y cuarto.

Alrededor de las orejas del caballo hay fabulosas zonas placenteras, por ejemplo, en el nacimiento de las crines. Algunos caballos necesitan que primero se les acostumbre a las caricias en las orejas mediante movimientos cuidadosos, mientras que otros incluso se dejan rascar de buena gana el interior del pabellón auditivo. Aplanar las orejas es un fantástico ejercicio de relajación: para ello agarra la oreja, sin hacer mucha presión y aplánala hacia la punta.

3. PECHO

Debes frotar el pelaje a fondo con los dedos o incluso con las uñas. El pecho también es un punto de difícil acceso para el propio caballo, y es un lugar en el que suele sentir picores con mucha frecuencia, ya que los caballos sudan enseguida en esa zona y el pelaje se apelmaza.

4. NALGAS

Rascar y acariciar la grupa, los muslos y encima, debajo y alrededor del maslo de la cola son detalles muy bien recibidos. Si se trata de caballos ajenos o asustadizos no hay que colocarse detrás de ellos. Para ayudar a relajarse a los caballos puedes alisar con la mano mechones de pelo de la cola, uno tras otro

5. DORSO

Trabajar vigorosamente con los dedos toda la zona donde se coloca la silla después haberlo montado y aseado

Para relajarlo puedes pasar suavemente la palma de la mano sobre la musculatura del dorso en la dirección del pelo. Acariciar intensamente la cruz es tan agradable como efectivo para tranquilizar a los caballos nerviosos.

6. VIENTRE

Suaves caricias en la zona de la cincha antes de ajustarla pueden hacer más placentero el ensillado al caballo, pero también es un ejercicio de relajación estupendo para practicar de cuando en cuando. Zona placentera predilecta en el vientre: entre las patas delanteras, y justo detrás de ellas. Además, muchos caballos disfrutan cuando los frotan vigorosamente con la palma de la mano el pelaje que está bajo el estómago, siempre que no tengan cosquillas. Sobre todo les proporciona un gran placer que les froten a lo largo de la línea central del estómago. A muchos caballos les gusta que les acaricien con las puntas de los dedos algo más atrás, delante de las ubres o del pene. En la región alrededor del ombligo casi siempre crece menos pelo y los mosquitos se aprovechan sin piedad para picar a gusto.

7. PATAS

Puedes dar especial placer a tu caballo en los codos, sólo tienes que acariciar con las puntas de los dedos los pliegues de la piel de esa zona que tienen poco pelo o frotar el pelaje.

A muchos caballos les encanta que les acaricien la cara interna de las patas traseras. Dependiendo de sus preferencias puedes rascar con los dedos sobre el pelaje de esa zona o sólo frotar muy suavemente.
Para una ración extra de relajación, tras una tanda de caricias: pasar varias veces la palma de la mano por la pata, desde la articulación del carpo o el corvejón hasta los cascos, y mejor si lo haces alternando ambas manos.

 

 

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