SOCIALIZACIÓN DEL PERRO DESDE CACHORRO

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SOCIALIZACIÓN DEL PERRO DESDE CACHORRO

El sueño de cualquiera es tener un perro simpático y poco conflictivo. Uno que no se altere al ver bicicletas, motos, camiones de la basura u ovejas. Un animal siempre presto para una sesión de juego o caricias y al que no se le ocurra usar los dientes más que para triturar su pienso.

Lograrlo pasa obligatoriamente por una correcta socialización del cachorro, al que no conviene apartar demasiado pronto de su madre.

Lo ideal es no separarlos con menos de cuatro meses, aunque con demasiada frecuencia no se respeta ese tiempo. Las perras les enseñan, al igual que sus hermanos, a relacionarse con sus congéneres de manera apropiada.

Una vez tenemos al cachorro en casa, es importante que nos tomemos muy en serio el trabajo de exponerlos al mayor número de estímulos posibles. Ya vacunado y a partir de esa edad, no hay excusa para no mostrarle tanto como podamos el mundo que le rodea, los seres que lo habitan y los objetos que se encontrará en él.

Cuanto más de todo, mejor. Es vital en esos primeros meses llevarlo con nosotros a tantos sitios como podamos, que conozca a muchas personas, a otros perros y animales, distintos ambientes…

Y no solo hay que pasearle, conviene jugar mucho con él. Un cachorro sano que juegue con perros, niños, expuesto a ruidos o a lugares llenos de gente acabará siendo con toda probabilidad un adulto equilibrado y manejable.

No por nada a las familias que acogen perros guia mientras son cachorros se les pide que vayan con ellos a todas partes, que se les deje muy poco tiempo solos.

Y hay que evitar el miedo.

Tomar al tierno cachorrito en brazos a la primera de cambio por miedo a que le pase algo es un grave y extendido error. Protegerle en exceso por verle demasiado pequeño o tierno puede acabar convirtiéndolo en un perro tímido o agresivo, incapaz de relacionarse correctamente.

De todas formas nunca es tarde para trabajar la socialización del perro. Con un adulto, ya sea uno que acabamos de adoptar o nuestro perro con el que no supimos o pudimos hacerlo bien cuando era un cachorro, el juego y la exposición a nuevos estímulos sigue siendo beneficiosa.

 

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